Princesa La Belleza Puede Ser Mortal Muchas Veces...~ Rossiel Black






Mentes oscuras que se pierden en el gran y espeso océano del mar, mentes que alguna vez fueron normales como el resto, pero, que por alguna razón desconocida, se ensuciaron hasta lo mas profundo de su ser.


Había una vez, en un bello lugar del mundo, donde una princesa vivía junto a sus padres, el rey y la reina, ellos la amaban con todo su corazón intensamente, aunque esta en si no tenia una belleza muy profunda, ni escultural como su familia.


Cada mañana despertaba con desgano y tristeza, ya que cada vez que llegaba un príncipe de las lejanías para ofrecerle casamiento por ser la futura heredera de un magnifico reino, eso les seria de mucho en un futuro no muy lejano, pero, cuando la princesa entraba en la sala para conocer a su futuro prometido, estos al verla y con un rostro horroroso salían corriendo despavoridos del palacio, olvidándose de sus planes de inmediato.


La princesa se echaba a llorar un mar de lagrimas, tirada ahí, sobre la alfombra roja que acumulaba sus sollozos dejándolos grabados en sus cimientes.


Había cumplido veinte años desde que un sin fin de príncipes le habían ido a conocer para pedirla en casamiento, pero ninguno fue lo suficientemente capaz como para llegar a realizar tales planes de desposar, por lo que la princesa perdió toda esperanza de ser desposada por un hombre ideal.


El mundo ya no tenía color ni para ella, ni para sus padres, que ya no les quedaba nada más que asumir que su joven hija moriría sola y despechada, llena de odio y rencor hacia ellos por no haberla engendrado mejor.


Una tarde la princesa estaba apoyada sobre la punta de una barandilla, mirando hacia el horizonte como cada día solía hacerlo, pero, pero fue en ese momento cuando diviso a un bello y esplendido joven, vestido de negro de igual manera que sus cabellos, de ojos muy azules, tan brillantes como la mas esculpida pieza de la Dioses.


El joven de cabellos negros, inconcientemente miro a las alturas del castillo, donde se encontró con aquella joven que le miraba espectada, por lo que sus orbes habían alcanzado a captar de el.


Este le dio una amplia sonrisa, antes de que el caballo postrara sus cuatro patas una vez mas en la tierra, tras salir a todo galope hacia en interior del bosque, perdiéndose rápidamente de vista.




La joven toda sonrojada y enamorada a primera vista, decidió que le aunque fuera lo ultimo que hiciera, ella tendría que verle de nuevo, mas los días y las semanas pasaron, pero nada de aquel joven que había cabalgado días antes cerca de su castillo.


Sin poder aguantar mas, le pidió a una sirvienta que le ayudase a disfrazarse para poder ir a uno de sus tantos poblados a buscarle, la chica tuvo completo éxito, nadie de sus sirvientes se le opuso, lo contrario paso, todos la apoyaban mucho para que se largara rápido, esta aunque sabia que todos ya estaban muy cansados de ella, entendió y mas agradeció la ayuda otorgada, sin hacer mas alboroto, salio a toda prisa sobre un caballo blanco en busca de ese amor que no le dejaba dormir.


Todos estaban felices en el palacio, inclusive sus propios padres, quienes se habían dado cuenta de todo, pero que tenían el mismo interés de que su hija se largara lo antes posible, para sustituirla por una chica mas joven y bonita que le daría mas prestigio a su reino.


La princesa sin mirar atrás siguió galopando hasta pasar por unos cuantos poblados, donde se pasaba días enteros caminando y preguntando por las características del joven, mas las pistas le condujeron a un frió, neblinoso, sombrío bosque al cual nadie se acercaba ya que muchos decían que estaba maldito.


Su amor era más fuerte que cualquier cosa en su vida, caminado lentamente se interno en aquel bosque, donde los animales nocturnos empezaban a acechar lentamente ya que el atardecer era inminente.


Oscureció rápidamente, la chica seguía muy pérdida avanzando tras los helechos y árboles que le impedían avanzar o que simplemente la iban encerrando cada vez más. Hasta que al mirar a una dirección donde la luna golpeaba con mayor magnitud, ella se percato que el joven de ojos brillantes, descansaba sobre una enorme piedra junto a su caballo negro.


Se acerco lentamente a su espalda hasta llegar muy cerca de el como para poder tocarlo y con voz chillona llamo torpemente al chico, el joven no volteo, siguió admirando la bella luna frente a sus ojos.


-…¿Por qué no me respondes nada…- temerosa dio unos pasos mas alrededor del joven para mirarle al rostro, pero se impresiono al punto que casi se le salieron los ojos cuando vio el rostro del contrario.


El joven siguió admirando la luna mas susurro suavemente -…¿Qué pasa ¿ ¿nunca pensaste que seguirías al diablo en persona? …- sonrió ante su propio comentario.


-…tus ojos son rojizos…¿en verdad tu eres un ser maligno?...- aunque sus piernas temblaban entumecidas por el terror que sentía, estas le impedían dar un paso en reversa para escapar, terminando por quedarse helada en su mismo lugar sin pestañar.


-…yo fui el que se presento de adrede frente a ti…con el único motivo de que tu me siguieras…ya sabia de ante mano que me seguirías…porque mi belleza es absoluta y nadie se a resistido a ella…mas soy el señor de la noche y yo gobierno todo lo impuro y los sueños mas sucios que los humanos puedan tener…soy el juez de aquellas almas perdidas por los pecados capitales y tu serás una de las mías, como tantas otras almas…- se levanto, poniéndose de pie sobre la roca para mirarla desde arriba.


-…¿yo seré una de tus almas perdidas?...- la chica espeto con incredulidad y voz entrecortada, mas sentía como su garganta se secaba haciendo que su hablar empeorara.


Este esbozo una amplia sonrisa maquiavélica sin dejar de mirarle -…si yo seré tu salvación en este mundo a cambio de tu alma vagabunda….yo te daré el belleza y tu me entregaras tu alma cuando mueras…tu eres la que dictaminara la ultima palabra…- frunció el ceño esperando respuesta de joven inocente sedienta de deseos por la belleza que nunca tuvo.


Esta no lo pensó mucho, ya que se dijo a si misma que si estaba cerca de ese diablo tan hermoso, el inframundo no podría ser tan malo, como lo era ya la humanidad con ella y con voz mas decidida, le respondió con la mirada mas segura que nunca -…si acepto el trato…yo te daré mi alma a cambio que tu me des la belleza absoluta, para conocer al hombre que me amara por el resto de mis días…- sus piernas tambalearon mas, haciendo que la gravedad le pasara la cuenta cayendo de rodillas sobre la tierra humedecida.


El diablo muy dichoso por su éxito levanto sus manos a sus costados, haciendo que estas brillaran intensamente de un color escarlata, la joven comenzó a elevarse del piso sintiendo que su cuerpo comenzaba a cambiar, la dicha la inundo plenamente, dejándose llevar por aquellas manos que eran tan poderosas como para cambiar su pobre vida de corazón.


La chica empezó a descender suavemente hasta poner las puntas de sus pies sobre el suelo nuevamente, pero esta vez con una belleza absoluta, ella era mas bella que cualquier Diosa que hubiera estad frente a ella, muchas la envidiarían por tal brillo que ningún hombre podría resistir.


El diablo bajo de la piedra tocando su con la palma de su mano la mejilla de la joven -…ahora ve…destruye a todos los malditos que alguna vez te ignoraron con desden…disfruta de tu belleza hasta que debas arreglar cuentas conmigo…en ningún mundo las cosas se darán gratis, por el simple hecho de respirar, así que ve mujer y disfruta, que ya llegara el día final para ti…- el diablo retiro su mano, y dándole la espalda se monto en su caballo de ojos rojos al igual que los suyos, perdiéndose una vez mas entre los árboles, sin mirarle en ningún momento.


Esta que había quedado idiotizada por el tacto del diablo, mas que seducida emprendió camino al pueblo, mas cuando salio el mundo y todos los seres que la vieron quedaron encantados con su inimaginable belleza.


Y aunque pasaron unos cuantos meses, ella ya había decidido casarse con un hombre guapo, de mucho prestigio y de gran fortuna, les había hecho pagar a cada uno de los que en el pasado, le habían hecho sufrir, inclusive a su padres les jugo una muy mala pasada, por lo que estos perdieron la cabeza y se volvieron locos, mas prontamente murieron sin que ella se enterara del destino de sus familiares.


El día de su boda había llegado, todos felicitaban al novio en la puerta de la iglesia por ser el dichoso de poseerla, la princesa que había llegado en un extravagante carruaje blanco, tras bajar de este con cuidado para que su vestido de larga cola no se manchara, dio unos cuantos pasos hasta la entrada, de donde ella haría su entrada estelar para que todos le vieran con envidia.


Mas al llegar a la puerta un sujeto apareció de la nada, con arma en mano se acerco por detrás gritando que si el no la tenia, nadie mas lo haría, volteándola bruscamente para que le viera a los ojos, puso la pistola en su pecho, sobre el corazón y sin aviso apretó el gatillo, desembocando una ola de gritos y desesperación por la escena final de la princesa.


La joven que rápidamente sentía como se le iba la ultima gota de vida, de refilón dio un vistazo a su vestido con desgano, viendo que de su pecho brotaba cantidades enormes de sangre, manchando su vestido que rápidamente se torno carmesí, tras caer de golpe al suelo terminando por desangrase y perder la vida a los pocos segundos.


Una gran oscuridad la rodeo cuando sus ojos se cerraron, mas un túnel con una luz brillante al final, le hizo despabilar, viendo que el diablo le esperaba en la entrada de este, la chica cuando llego flotando a su lado con su liviano cuerpo, como si de una pluma se tratase, alcanzo a divisar a la espalda de este, que el cielo se vislumbraba a lo lejos, pero no pudo seguir a su camino blanquecino porque este se la arrebato llevándola al inframundo en un abrir y cerrar de ojos.


Nunca se imagino que el infierno fuera tan horroroso, su alma fue atada a las cadenas donde yació junto a las otras almas perdidas, quemándose en las llamas vociferantes.


Deseo de corazón retroceder a aquel día cuando el diablo le ofreció aquel pacto, pero ya era muy tarde para ello, quemándose por el resto de eternidad donde nunca mas supo de la belleza que algún día tuvo, ya que le encantamiento había perdido su efecto, volviendo a ser la fea de siempre, pero que a duras penas podía vislumbrarse ya que sus carnes fueron quemadas, dejando que sus gritos ahogados y desesperados llenasen el infierno con un dolor mas que era solo suyo, mientras el diablo reía fuertemente mirando como esta ardía.


Un bello pero triste cuento, mas espero que la moraleja y en razonamiento acerca de sus decisiones le fueran de su entendimiento….ahora una pregunta a los que se han dado el tiempo de leer esto ¿ustedes que harían si este fuera su caso? ¿Aceptarían de igual manera aun sabiendo su destino?


 Rossiel Black Dark

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