Marioneta ~ Rossiel Black



Me estremece tenerte tan arrellanada en mi cuerpo, tú..., mi tierna doncella perdida.
¿Por qué dejáis tus brazos caer? ¿No véis que te deseo en demasía?
Soy un amante ¡Ah! Pero uno de esos amantes muy peculiares, de esos que tiemblan con cada nervio que corto, igual..., que las cuerdas de un piano.

Eres tan sutil cuando me miras con esos ojos quietos, tan abiertos que me dan ganas de arrebatártelos de cuajo, dejándote solamente esas suaves cuencas vacías, sin vida.
Si supieras cómo muero por abrirte esas piernas,
al igual que un libro plasmado de letras en sangre.

No te imaginas el ansia que me carcome desde adentro por hacerte mía,
mía hasta los confines de la tierras, y el infierno.
Qué piel tan suave tienes, pero vaya que fría estás,
poco a poco siento como tus extremidades, tus músculos se tensan al calor de mis dígitos ensangrentados.

No imaginas la sed de ti que poseo, poseo tanto que a veces..., no sé por dónde empezar a tocarte, a lacerarte.
Selecciono cada hebra de tu cabello mientras lo veo como un velo sobre el suelo, húmedo y asfixiante del tono bermellón que tanto me gusta, cierto, me gustas..., todo de ti me inquieta de una manera exorbitante.
Me acalora el simple hecho de ver el meneo sensual que llevas cuando te penetro,
así..., tan inertemente.

Sé que estás muerta pero eso no me molesta, es más, me seduce de sobremanera.
Me dices que te rompa en miles de trozos con cada efluvio que escapa de tus labios. Sí, así me gustas, cada vez que me hablas con tu mirada dolida pero a la misma vez inexpresiva porque ya no siente, pero yo si lo siento.

Que karma el mío el amarte más muerta que viva, es delicioso y asfixiante..., tanto que me vuelvo a excitar y mi morfología recupera el curso de sus movimientos, es inevitable, no hay más.

Eres mía..., como una vil marioneta eres mía.

Rossiel Black Dark 

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